Juan Rodríguez, director general de F5 Networks en España y Portugal

 

Se acerca San Valentín. Como cada año, millones de enamorados dispararán sus flechas a través de sus móviles y de miles de aplicaciones que surgen para tal fin.

El número de usuarios de aplicaciones relacionadas con el amor crece exponencialmente. La compañía Match Group, dueña de aplicaciones como Tinder, ha declarado contar en Estados Unidos con 8,1 millones de suscriptores de pago que empujan sus resultados a crecimientos superiores al 20% anual.

El número de riesgos sigue el mismo ritmo. En San Valentín de 2016, el FBI recibió 15.000 denuncias por estafas online relacionadas con esa fecha, lo que supuso un incremento del 20% con respecto a las interpuestas el año anterior. Aunque una gran parte de los ciberdelitos nunca se denuncia, está claro que ese tipo de actividades ilícitas siguen creciendo sin parar.

Por desgracia, cuando el flirteo online se anima, la ciberseguridad no suele ser la principal prioridad del usuario. Nos dejamos manipular por otros estímulos y no nos damos cuenta de la cantidad de datos personales que agregamos sin control a este tipo de aplicaciones.

 

 

Juan Rodríguez, director general de F5 Networks en España y Portugal

 

En 2017, Kaspersky Labs llevó a cabo un análisis de nueve aplicaciones de citas líderes, descubriendo que en cuatro de ellas los ciberdelincuentes se dedicaba a espiar a los usuarios con el fin de conseguir información sobre sus vidas más allá de la aplicación. En otras seis era posible conseguir la ubicación geográfica exacta del usuario. Es verdad que la seguridad de las aplicaciones serias se va perfeccionando, pero también es verdad que las técnicas empleadas por los ciberdelincuentes son cada vez más sofisticadas.

El día de San Valentín, como el Black Friday, es también una fecha señalada para las compras online. Miles de páginas ofrecen regalos relacionados con este día (flores, joyas…) y muchas de ellas son un fraude. Igualmente, muchas tarjetas de felicitación y muchos memes pueden convertirse en vehículos de malware destinado a infectar nuestros dispositivos con consecuencias imprevisibles.

Mantener la seguridad no debería ser incompatible con el amor. Por ello, todos deberíamos seguir unas sencillas pautas para proteger tanto nuestros corazones como nuestros datos:

  • Ser precavido. Antes de facilitar nuestros datos, debemos confiar plenamente en la aplicación que estamos utilizando. Si tenemos alguna duda, mejor finalizar sesión. Igualmente, es necesario proteger los datos con contraseñar robustas y optar por aplicaciones que incluyen más de una fórmula de autenticación como medida de seguridad.
  • Ser breve. Cuantos menos datos personales facilitemos en nuestras descripciones, mejor.
  • Ser realista. Los ciberdelincuentes tienen sus métodos para llevarnos a su terreno. Hay que desconfiar de las conquistas demasiado fáciles que rápidamente nos piden la dirección de correo electrónico o que intentan seguir la conversación fuera de la plataforma que estemos utilizando.
  • No hablar con desconocidos. Últimamente, muchos ciberdelincuentes entran en contacto con sus víctimas enviándoles mensajes directos a través de sus perfiles de redes sociales. En estos casos, no hablar nunca con desconocidos es un consejo que debe permanecer siempre vigente.
  • Evitar hacer click con promiscuidad.Las tarjetas de felicitación o los memes que se distribuyen de forma masiva en fechas señaladas pueden ser bonitos o divertidos, pero también pueden ser una vía de transmisión de virus informáticos. ¿Vale la pena correr el riesgo? Sin duda, lo mejor es evitar la tentación de hacer click en enlaces dudosos.
  • No perder el sentido común a la hora de comprar. Las webs fraudulentas son cada vez más convincentes y detectar a un proveedor falso puede resultar complicado. Las compras, mejor en sitios web de confianza.
  • No utilizar dispositivos con jailbreak o rooted (modificados para poder ejecutar software no autorizado por Apple o para alcanzar un control privilegiado en Android). Si se hace, el usuario puede dejar de estar protegido por las medidas de seguridad que incorporan los fabricantes de móviles.

La tecnología puede ayudar a encontrar el amor. El problema surge cuando la utilizamos de forma imprudente. Si un corazón puede romperse de muchas maneras, deberíamos asegurarnos de que no es porque a nuestra media naranja online solo le interesaba robar nuestros datos.

 

 

 

 

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